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¿Cómo establecer el ritmo en la narración?

El ritmo, como columna vertebral, marca, define y moldea toda narración. Establece la velocidad de la acción, sus pausas y la duración de cada elemento.


El ritmo es un instrumento del que se vale el autor para crear sensaciones como la intriga o el suspense, jugando con las expectativas y emociones del lector. Es también  otro elemento estilístico que identifica el sello personal e individual del autor.

Bécquer, en sus Leyendas (1858-1864), hace uso del ritmo de forma magistral para producir suspense en los lectores. Toma como ejemplo El Rayo de Luna. En este escrito se cuenta el enamoramiento de Manrique, quien persigue a su amada durante todo el relato hasta que descubre que solo fue un rayo de luna. Bécquer crea intriga con la incertidumbre que Manrique siente en la búsqueda de su amada y te empuja a seguir leyendo.

¿Qué tres elementos clave puedes utilizar para dotar de ritmo a tus narraciones? Sin duda hay una gran cantidad de recursos, pero en la editorial SoldeSol queremos poner el foco en:

Los tiempos verbales.

La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve y ahogado.

En este pasaje, Bécquer emplea tres pasados diferentes: el pretérito pluscuamperfecto había ido, que aporta lejanía en el tiempo; el pretérito imperfecto conducía, que designa una acción pasada que se extiende en el tiempo; y el pretérito perfecto simple exhaló, el cual describe una acción pasada corta, interrumpiendo a la marcada por el pretérito imperfecto.

El juego de usar diferentes tiempos pasados en una misma oración aporta diversas dimensiones al relato.

Uso de las comas para incidir en el ritmo de la narración.

Aquella cosa blanca, ligera, flotante, había vuelto a brillar ante sus ojos, pero había brillado a sus pies un instante, no más que un instante.

Aquí Bécquer emplea en una sola oración de apenas dos líneas cinco comas. Junto con un rico uso de adjetivos, aportan gran dinamismo en la descripción que de otra forma podrían resultar monótona.

Las Leyendas de Bécquer son relatos cortos en los que premia la acción y las sensaciones que provocan en el lector, claro exponente del Romanticismo. Por tanto, el ritmo es un elemento clave.

La longitud de las frases.

La media noche tocaba a su punto. La luna, que se había ido remontando lentamente, estaba ya en lo más alto del cielo, cuando al entrar en una oscura alameda que conducía desde el derruido claustro a la margen del Duero, Manrique exhaló un grito leve y ahogado, mezcla extraña de sorpresa, de temor y de júbilo.

En este párrafo, Bécquer entrelaza una oración de siete palabras con otra de tres líneas:

– La primera sirve como sentencia, clara y precisa, que rompe con el ritmo descriptivo y progresión continua de acciones predominantes.

– La segunda, continúa la cohesión habitual del texto lleno de comas, adjetivos y diversos tiempos verbales.

Como muestran los ejemplos de Bécquer, empleando comas, diversos tiempos verbales y variando la longitud de las frases, puedes dotar a tus relatos de ritmo y musicalidad.

El ritmo es un aliado imprescindible del autor para recrear la sensación concreta que quiera transmitir al lector. Además, aporta a la narración cohesión y un estilo único. Y tú, ¿has descubierto cuál es tu ritmo cuando escribes?

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